viernes, 14 de junio de 2013

ALIMENTACIÓN DEL CERNÍCALO PRIMILLA: LOS GRANDES ORTÓPTEROS (APUNTES PERSONALES)




1.-Introducción
La comunidad ornítica de las zonas esteparias de Extremadura, hábitat éste que representan enclaves tan emblemáticos como los que se hallan en las comarcas de La Serena (Badajoz) o los Llanos de Cáceres-Trujillo (Cáceres) entre otras, se caracterizan por su riqueza ornitológica, dado que en ellos viven especies únicas que causan la admiración de amantes de las aves, como la avutarda, el sisón, el alcaraván, la carraca, el abejaruco, así como un gran número de rapaces no menos representativas, como el halcón peregrino, los cernícalos vulgar y primilla o el aguilucho cenizo.
Algunas de estas especies se han habituado a vivir en medios antropógenos, como los vencejos, golondrinas, cigüeña blanca, cernícalo vulgar, y especialmente el primilla, además de mochuelos, lechuzas, autillos y otras rapaces nocturnas.
Todas estas especies se alimentan de una no menos numerosa comunidad de invertebrados, de algunos de los cuales  hablaremos aquí, en lo que pretenden ser apenas algunas pinceladas adornadas de impresiones personales, frutos de unas vivencias en que los miembros de esta amplia comunidad faunística formaban parte de la vida cotidiana de cualquier pueblo o pequeña ciudad extremeña, pero advirtiendo en todo caso que no pretende ser estudio científico de clase alguna.
Antes de adentrarnos en detallar algunas las relaciones entre estas especies no podemos dejar de intentar situarnos en ambiente…
2.-Ambientándonos
a)En el mes de Junio, si no anteriormente, los rigores del sol del fin de la Primavera y de principios del Verano comienzan a dejarse sentir por casi toda Extremadura, agostando los pastos y secando los escasos cursos de agua.
La vida parece bullir por todas partes, sin embargo, pues los inquietos y ruidosos vencejos han aparecido ya, las cigueñas sacan adelante a sus pollos que en breve volarán, etc.
Vencejo pálido (Apus pallidus): junto con el muy parecido vencejo común (Apus a pus), comparte habitat urbano con el cernícalo primilla, pues nidifica también en edificios, si bien su menor tamaño le permite utilizar oquedades mucho más pequeñas. Se alimenta de pequeños insectos que captura en vuelo.
La cigüeña blanca suele construir las grandes plataformas de sus nidos en edificios urbanos. Su presencia es consustancial en el Suroeste de la Península Ibérica a los hábitats urbanos y rurales, como también lo es (o lo era) la del cernícalo primilla.

Cebando a su pollo muy pequeño. Cuando sus crías crecen no es infrecuente que las cebas consistan en gran cantidad de ortópteros que capturan en los pastos agostados.

Pollos de cigüeña blanca en su nido.

Juvenil: su pico carece de las tonalidades rojas de los adultos.

Pronto darán sus primeros vuelos.

Un pequeño halcón urbano, el cernícalo primilla, alimenta ya freneticamente a sus dos, tres ó cuatro pollos por nidada, algunos de los cuales ya se aventuran fuera del nido a pesar de que les falta no poco para volar, y a pesar de que todavía muestran una librea caracterizada por su blanco plumón infantil. Ambos consortes ceban incesantemente, a veces cada pocos minutos, entrando y saliendo del nido.

Pollos de cernícalo primilla en sus primeras salidas fuera del nido.

Las presas aportadas suelen ser invertebrados, como escolopendras, grillos, saltamontes, chicharras, pequeños reptiles y roedores… hasta pequeños pájaros...
Portando lagartija para cebar a sus pollos.
Roedor.

Sin embargo, a partir de un determinado día algo ha cambiado: El macho de cernícalo primilla comienza a aportar grandes ortópteros, grandes langostas, y otro tanto hace su consorte: ha empezado la época de los, localmente, llamados “langostos”. A partir de ahora, casi el 100% de las presas serán estos grandes insectos, de color generalmente pardusca, dotados de grandes élitros, que normalmente los primillas llevan ya desnucados y muertos, mostrando dichos élitros desordenadamente desplegados bajo la presión del pico del depredador.
Los grandes insectos constituyen las presas mayoritarias del cernícalo primilla, especialmente durante la ceba a sus pollos.
Macho se dispone a cebar: la presa es un grillo de matorral (Decticus albifrons)

b)Los alrededores de Trujillo pueden englobarse, en su casi totalidad, dentro de la categoría de zonas estepáridas, de vegetación herbácea, que ya en Junio vemos agostada y amarillenta.
Me dirijo, por un camino vecinal asfaltado, que parte del cruce con la carretera Plasencia-Trujillo y concluye en Monroy. A no muchos kilómetros de Trujillo pueden verse gran número de aves típicas, en una época ya, mediados de Julio, en que la mayoría de los juveniles se han emancipado o están en proceso de emancipación de sus padres. Paso por zonas con gran abundancia de aguilucho cenizo, cernícalo vulgar y primilla, milano negro… La temperatura es alta, y en la carretera observo un gran número de grandes insectos, ortópteros, langostas, los aquí llamados “langostos”. Paro el automóvil en un camino, y entonces reparo en que los hay a docenas entre la vegetación. De la hierba agostada parte un murmullo que, a poco que se repare, resulta provenir de estos grandes insectos moviéndose entre la vegetación. En la vegetación arbustiva, retamas principalmente, los langostos trepan por las ramas. De cuando en cuando vuelan de un punto a otro. Acabarán posándose en las ventanillas del coche, en el parabrisas y, si llevas las ventanas abiertas, se te acaban metiendo dentro. Los postes de los cercados, en las horas de más calor, aparecen llenos de estos impresionantes ortópteros, que parecen situarse en las zonas de sombra para librarse de las altísimas temperaturas. La abundancia es tal que lo convierte en un espectáculo que impresiona al observador.
Grandes concentraciones de Decticus albifrons se observan a veces en determinados lugares o "puntos calientes". Un buen grupo de estas langostas se refugia, a la sombra de un poste, del ardiente  sol estival del medio día.

Llama la atención su aspecto, sus alas, su facilidad para volar, la fuerza de sus mandíbulas (que en alguna ocasión he tenido la oportunidad de probar en mis carnes al tratar de capturarlos, pues viéndose acosados no dudan en morder), pero aquí no acaba todo… Tanto o más impresionante es la legión de aves que hacen de ellos su principal fuente de alimento: avutardas, cigueñas blancas, milanos real y negro, aguiluchos, carracas, alcaudones, ratoneros, cernícalos vulgar y primilla…
Impresiona, ciertamente, ver a los milanos negros en los bordes de las carreteras lanzándose a capturar a los que vuelan de matorral en matorral o a los que acaban posados en el asfalto, o atropellados por los automóviles… En los postes de las cercas, montones de hierba segada, postes de la luz o teléfono, se cuentan por decenas los aguiluchos cenizos, los milanos negros, las carracas… a la caza y captura del invertebrado. Impresiona ver cientos de éstos atropellados en el asfalto, siendo a su vez devorados por sus propios congéneres o por las aves, especialmente las más oportunistas como los milanos negros, que llegan incluso a capturarlos ya muertos en la carretera.
Diríase que, más que maldición bíblica, estas langostas son un auténtico maná, si no del cielo, sí de la tierra.
Y para el amante de las aves y de la Naturaleza en general, un espectáculo digno de ser visto…
Pero unos cuantos kilómetros más allá… cuatro o cinco, ya no se ve nada, hasta llegar a otro punto caliente, entre Santa Marta de Magasca y Cáceres, donde el espectáculo se repite…

c)La captura de estos “langostos” y su suelta en los alrededores de las colonias de los cernícalos primillas, me han proporcionado oportunidad de estudiar el vuelo de caza de esta rapaz, que no dudaba en lanzarse en rápido picado para capturarlos en pleno vuelo, haciendo gala de un dominio del vuelo excepcional, evitando con graciosas piruetas que el insecto esquivara a su depredador en el aire. Casi todos estos ataques eran coronados por el éxito.
Los primillas se mostraban confiados esperándome a que les lanzara su “maná” con que alimentar a ellos y a sus crías. Y ya he dicho cómo, viéndose acosados estos insectos, no dudan en morder a quien los intenta capturar, como he tenido ocasión de comprobar al experimentar en mis carnes la fuerza de sus poderosas mandíbulas.

2.-Grandes langostas y grillos de matorral
En el capítulo dedicado a “Los Invertebrados de la Estepa”, del volumen tercero de la Enciclopedia Salvat de la Fauna Ibérica y Europea, de Félix Rodríguez de la Fuente, se hace mención a las plagas de grandes ortópteros que cada cierto tiempo asolan, o asolaban dado el control a que se someten actualmente, determinadas zonas de España donde ciertas especies crían de forma endémica.
En particular, la langosta mediterránea (Dociostaurus maroccanus) puede llegar a alcanzar concentraciones enormes en aquellos años en que se dan determinadas condiciones climáticas (años secos que suceden a otros lluviosos), en que estos insectos se concentran en tan grandes cantidades que constituyen auténticas plagas para los cultivos. En efecto, estos ortópteros presentan dos fases, la llamada fase solitaria, caracterizada por su menor tamaño y su carácter más disperso, y la fase gregaria, en que una serie de cambios hormonales motivados por la concentración numérica, los lleva a aumentar significativamente de tamaño y a juntarse en bandos voladores que arrasan cuanto atraviesan.
Existen zonas concretas donde estas langostas tienden a ser endémicas, donde se reproducen más o menos permanentemente. En la Península tenemos la zona de Monegros, el valle de Alcudia en Ciudad Real, algunas zonas de Córdoba como Hinojosa del Duque, y en Extremadura la comarca de La Serena y los Llanos de Cáceres-Trujillo.
Otras especies presentan esta dualidad fásica, como la Locusta migratoria.
Sin embargo, la especie que ahora nos ocupa no pertenece a este tipo de langostas, sino a los llamados grillos de matorral.
En efecto, dentro de los ortópteros debemos diferenciar los verdaderos saltamontes o langostas, de los llamados grillos de matorral.
Siguiendo a Michael Chinery, los primeros, es decir, las langostas o verdaderos saltamontes, pertenecen a la familia de los acrídidos (que englobarían entre otras, las dos especies citdas, Locusta migratoria y Dociostaurus maroccanus), caracterizados por sus cortas antenas, por el órgano de desove, ovopositor, pequeño y, algunas especies, como las verdaderas langostas de las especies que acabamos de citar, por la dualidad  de fases, solitaria y gregaria.

En esta imagen y en la anterior: Anacridium aegyptium o langosta egipcia. Se trata de un verdadero saltamontes de gran tamaño (puede llegar a medir una longitud superior a los 60 mm), un acrídido como se puede en seguida reconocer por sus antenas cortas y gruesas que miran hacia delante, que lo diferencian de los llamados grillos de matorral o tettigonidae que las tienen delgadas y largas, normalmente extendidas hacia atrás.




Diversas especies de saltamontes acrídidos o similares pueblan los ecosistemas esteparios . Su pequeño tamaño los hace presas todavía más fáciles, pues una legión de pequeñas aves que se tornan insectívoras durante la época de cría se ceban en ellos: gorriones, aláudidos, etc. Sus cortas antenas extendidas hacia adelante nos permiten identificarlos como pertenecientes al grupo de los verdaderos saltamontes.

Los segundos se engloban en la familia de los tettigónidos, llamados también saltamontes o grillos de matorral, saltamontes y langostas verdes, saltamontes longicornios, debido a sus larguísimas antenas (en esto se diferencian de los acrídidos, que las tienen cortas), e igualmente caracterizados por el gran órgano ovopositor de las hembras,  largo y claramente visible, a diferencia de los acrídidos que lo tienen pequeño y oculto.
Entre estos destaca el llamado Gran Saltamontes o Langosta Verde (Tettigonia viridissima) y varios otros grillos de matorral típicos del sur de Europa, como la chicharra alicorta (Ephippiger ephippiger) y especies similares, de color verdoso o pardo, que viven en vegetación formada por arbustos bajos y emplean sus cortas alas para emitir su peculiar sonido. También típico de Europa meridional es el llamado Decticus albifrons, que llega a tener una envergadura alar de hasta diez centímetros, una constitución robusta y una gran capacidad de vuelo, que utiliza especialmente cuando se ve perturbado.
Este ejemplar es un típico grillo de matorral o tettigónido. Aunque no se aprecia bien en esta concreta imagen, sus antenas son largas. Asimismo el pincho que sale de su parte trasera (aparentemente peligroso pero en realidad inofensivo) es el órgano llamado ovopositor, que utilizan las hembras de esta clase de insectos para poner sus huevos. Este órgano ovopositor, además de delatarlo como una hembra, lo identifica como tettigónido, dado que los acrídidos o verdaderos saltamontes (u otras familias similares) tienen un órgano ovopositor pequeño. En la imagen se trata de Tettigonia viridissima que, pese a su denominación científica y aunque la mayoría de los ejemplares de esta especie son verdes, algunos son marrones como el de la presente imagen.

Tettigonia viridissima: hembra.

Tettigonia viridissima: hembra.

Ejemplar marrón de Tettigonia viridissima.




En esta imagen y la anterior: chicharra alicorta (Ephifiger ephifiger) El órgano ovopositor lo delata como una hembra. Este tettigónido también es una frecuente presa del cernícalo primilla, especialmente cuando no abunda Decticus albifrons.



Ephifiger ephifiger: macho de chicharra alicorta. Obsérvese la ausencia de órgano ovopositor.

 Para mi sorpresa, el espectáculo que anteriormente he descrito y que se repite todos los años, con mayor o menor intensidad, en cualquier zona esteparia de Extremadura, pero especialmente en “puntos calientes” como los anteriormente señalados, no estaba protagonizado por ninguna langosta de la familia de los acrídidos en fase gregaria, sino por el gran grillo de matorral a que acabamos de aludir: Decticus albifrons.
Impresiona ciertamente el aspecto de esta gran langosta, por su gran tamaño y por su aspecto, incluidos sus ojos, sus robustas mandíbulas y su mirada, no exenta de una cierta fiereza.

Decticus albifrons: la presa más abundante del cernícalo primilla durante la última fase de cría de sus pollos (a partir de finales de Junio normalmente) Puede decirse que en esta época casi el 100% de sus aportes al nido pertenecen a esta especie. Su gran tamaño y su abdomen repleto normalmente de alimento lo hacen especialmente idóneo como aporte proteínico para los pollos. Además, su capacidad para volar hace que la captura de estos ortópteros por nuestro pequeño halcón sea en ocasiones espectacular.
Grillo de matorral macho (auséncia de órgano ovopositor)

Otro macho.

Macho a la sombra de una retama.

Macho de decticus albifrons.

Hembra. Obsérvese el órgano ovopositor.




En esta fase y las dos anteriores: Decticus albifrons en fase temprana de desarrollo

3.-Breves Notas de campo
En este apartado veremos algunas imágenes de estos insectos en su medio natural. Recordemos que estos insectos llegan a ser especialmente abundantes en determinados puntos muy concretos, si bien una vez llegada la época de su apogeo pueden verse por todas partes. Ya hemos dicho que son excelentes voladores y que, a poco que nos acerquemos a uno de estos ortópteros, emprenderá el vuelo rapidamente, lo cual no es de extrañar dada la auténtica legión de depredadores que los persiguen y capturan entre la hierba o en el aire al vuelo. Una vez capturados, no dudan en defenderse mordiendo, si bien su mordedura, aunque dolorosa para quien intente capturarlos, de poco les vale frente a sus depredadores naturales.
Sobre su dieta hay que destacar que no sólo es vegetariana, sino que además devora a otros insectos e, incluso, lo que he tenido ocasión de comprobar repetidamente, devora, con sus poderosas mandíbulas, los cadáveres de sus congéneres y carne de animales muertos.
En efecto, cuando la abundancia de estos insectos es más espectacular, mueren atropellados en gran número en las carreteras, momento en que otros individuos se acercan para devorar a sus desafortunados compañeros, aun a riesgo de, ellos también, perecer atropellados o devorados por los depredadores, especialmente los milanos negros que aprovechan estos momentos de especial vulnerabilidad y visibilidad para hacer en ellos presa fácil.
Contra lo que pudiera parecer, la dieta de estos ortópteros está constituida en gran medida por  materia animal. De hecho no es infrecuente que devoren a sus propios congéneres que han muerto atropellados en el asfalto en las épocas de su mayor abundancia.
Grillo de matorral devora individuo atropellado de su misma especie.

Devorando congénere muerto.

No resulta infrecuente que, en años de gran abundancia, y en los momentos en que hay mayor número de estos tetigónidos, acaben “invadiendo” los pueblos y ciudades e introduciéndose en las casas. Serán entonces los depredadores urbanos, especialmente autillos, mochuelos y primillas, los que den buena cuenta de ellos.
Decticus albifrons emite un sonido monótono al frotar sus élitros, muy característico y sonoro que, sin llegar a lo llamativo del canto del grillo campestre, llega a ser también característico de los atardeceres de las zonas estepáridas, urbanas o no, de muchos núcleos de población extremeños.
4.-Su importancia ornitológica en el ecosistema
Ya hemos hecho referencia a la gran cantidad de depredadores alados que estos ortópteros han de soportar. Aquí nos referiremos a algunos de ellos.
Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)
Llegado Junio y Julio, la cigüeña blanca se convierte en una formidable cazadora de langostas. En zonas donde estos insectos abundan las cigueñas se agrupan en bandos numerosos, de hasta varias docenas de ejemplares, que literalmente van barriendo o peinando los campos. He tenido la oportunidad de contemplar, después, las cebas de estas aves en los nidos, por ejemplo, que existen en la Torre del Alfiler de Trujillo, y presenciar el espectáculo asombroso de un adulto regurgitando decenas y decenas de estos ortópteros, ávidamente devorados por sus pollos.
Cigueña blanca ceba a sus crías. Frecuentemente estas cebas consisten en decenas de ortópteros.

Cernícalos vulgar y primilla (Falco tinnunculus y Falco naumanni)
Si las cigueñas se tornan grandes cazadoras de langostas, en mayor medida estos dos falcónidos, tan estrechamente emparentados entre sí, son verdaderos expertos en su captura, especialmente el segundo, consumado especialista en una presa para la que parece especialmente dotado y preparado, hasta el punto de que he tenido siempre la sensación que los primillas “hacen coincidir” el final de la cría y la emancipación de sus pollos con la explosión de las langostas a finales de Junio y en Julio.
Las capturas son especialmente espectaculares, dado que el falcónido captura a su presa a menudo en vuelo, tras levantarla del matorral donde se oculta, por medio de espectaculares picados y piruetas. Resulta, incluso, relativamente fácil observar estos lances si, con un poco de paciencia, se consigue un cierto número de estos insectos y se lanzan a volar cerca de una colonia de primillas cuando los adultos han terminado de cebar. Al poco tiempo acabarán acostumbrándose a nuestra presencia y se mostrarán especialmente confiados, como he tenido ocasión de comprobar. Los lances se repetirán una y otra vez a muy corta distancia y podremos gozar de un espectáculo natural de gran belleza.
Resulta curioso como las mayores concentraciones de esta especie (Falco naumanni) tienen lugar en zonas estepáridas donde los grandes ortópteros son especialmente abundantes, dando la impresión que la diferenciación de esta especie respecto de su cercano pariente Falco tinnunculus, más generalista aunque en zonas mediterráneas no desdeña tampoco la dieta insectívora,  pudo venir dada por la superespecialización del primilla en una presa especialmente abundante y poco resistente, lo que debió dar lugar a grandes concentraciones de cernícalos que tuvieron que desarrollar pautas de comportamiento más gregarias en la cría y en la búsqueda de alimento, con una coloración más llamativa y un aparato de agarre menos robusto que su pariente. Así, hay que destacar las grandes colonias que, en Extremadura, observamos en zonas propicias para estos ortópteros como Cáceres, Trujillo, Almendralejo o La Puebla de Alcocer, entre otros lugares.
Buena prueba de este gregario comportamiento la tenemos en el hecho de que en determinados puntos favorables los cernícalos vulgares han desarrollado estas pautas tolerantes de sus congéneres, registrándose colonias más o menos numerosas de Falco tinnunculus, con un comportamiento totalmente análogo al de los primillas, en algunas zonas del Sur de Europa. Así, Marcos Lacasa (2011), describe con detalle esta circunstancia en el acantilado de Montjuich.
La importancia de estos tetigónidos en la alimentación de estos pequeños halcones queda también de manifiesto mediante un examen de sus egagrópilas, donde encontraremos gran número de las fuertes e inconfundibles mandíbulas de estos ortópteros.
También el cernícalo vulgar ceba frecuentemente con presas de esta especie, especialmente en las zonas donde estos insectos abundan. Aquí un macho, en el corazón de Doñana, se dispone a alimentar a sus pollos próximos a volar.
Macho de cernícalo vulgar.

En esta imagen y la anterior: dos jóvenes primillas se disputan ortóptero.

Joven primilla en vuelo. Hasta que se decida a cruzar el estrecho de Gibraltar para pasar el Invierno en el continente africano, cosa que hará normalmente en Septiembre, este juvenil encontrará abundantes ortópteros con que alimentarse.

Ceba con Decticus albifrons.

El joven termina por engullir entero este grillo de matorral.

Joven volandero

Macho se cierne un instante antes de cebar.

Hembra llegando al nido. En este caso porta ejemplar de Tettigonia viridissima.
Hembra picotea su presa antes de lanzarse en picado hasta el nido: en este caso un ejemplar de Tettigonia viridissima.

Carraca (Coracias glandarius)
También la carraca aprovecha la sobreabundancia de ortópteros. En el “punto caliente” de Los Llanos de Cáceres crían en las cajas-nido colocadas en los postes de teléfono situados a ambos lados de la carretera, circunstancia ésta que ha favorecido la población local. Durante Julio y parte de Agosto no es difícil verlas posadas en los postes de las cercas capturando estos grandes insectos, o lanzándose desde los postes donde se encuentran las cajas nido entre la hierba para cazarlos, siendo fáciles de observar los ejemplares juveniles, de tonalidades menos llamativas que los adultos, en sus primeros lances de caza.
Carraca (Coracias garrulus): con frecuencia devora grandes y pequeños ortópteros.

Carraca: otro de los comensales del festín de la eclosión de grandes ortópteros, luciendo sus bellas galas.

Joven carraca acaba de capturar ortóptero en vuelo.

Juvenil de carraca.

Aguilucho cenizo (Cyrcus pigargus)
Es una de las rapaces más abundantes en toda la zona, tanto en Los Llanos de Cáceres, como de Trujillo. Su dieta se transforma también durante ésta época, y no es infrecuente verlos cazando estos “langostos” entre la hierba a ambos lados de las carreteras. Tampoco es infrecuente que se concentren en torno a las máquinas cosechadoras que siegan la hierba, juntamente con otras especies como los cernícalos o las cigueñas. En Julio y Agosto los jóvenes inician su dispersión, siendo entonces posible encontrar aguiluchos de todas las libreas (machos, hembras adultas y juveniles) e incluso los raros e increíbles individuos de plumaje oscuro, casi negro.
Aguilucho cenizo melánico sobrevuela los llanos de Belén, cerca de Trujillo. A principios del verano los grandes ortópteros constituyen parte importante de su dieta.






Ejemplares juveniles de aguilucho cenizo (Circus pygargus)


En esta imagen y en la anterior: macho adulto.

Hembra adulta.


En esta imagen y la anterior: macho adulto en vuelo.

Milanos negro (Milvus migrans) y real (Milvus milvus)
Ambas especies, pero especialmente el primero, el milano negro, son aquí especialmente abundantes. Como buen oportunista, esta especie aprovecha ahora este recurso fácil y abundante, pudiendo observarse facilmente grandes concentraciones a los lados de las carreteras, alimentándose de las langostas que se posan en el asfalto, muy vulnerables a cualquier depredador al encontrarse al descubierto, y especialmente de las que han quedado allí atropelladas por los automóviles, o las que acuden a devorar a estas últimas. En todos estos casos, los milanos, especialmente el negro pero también el real, puede ser observado dando pasadas sobre el asfalto atrapando alguna langosta con sus garras para devorarla en el aire.
Milano negro (Milvus migrans): sobrevolando la estepa. Llegado el principio del verano esta rapaz se suma a la legión de especies que predan sobre Decticus albifrons y otros grandes ortópteros, no dudando incluso en capturar los ejemplares muertos en las carreteras atropellados por los automóviles.

Juvenil

Juvenil.

Milano negro.

Milano negro.

Milano real (Milvus milvus). No tan abundante como su congénere, también el milano real se apunta al festín de la estepa.
Milano real devorando insecto en vuelo.

Dando el quiebro antes de dejarse caer en picado hacia cualquier gran insecto.


Ratonero común (Buteo buteo)
Incluso el ratonero común no resiste la tentación de situarse en zonas próximas a las carreteras o tierras recién segadas, para capturar cuantos ortópteros pueda atrapar.
Hay que destacar que, en las proximidades de Trujillo, cerca de la zona de Aldea del Obispo, muy próximo a las zonas donde más ortópteros pude observar, fue avistado en la Primavera de 2010 un ejemplar de Buteo rufinus.
Hasta el ratonero común (Buteo buteo) se apunta al banquete.
Ratonero común en un poste de la luz.

Rapaces nocturnas
No menos importantes son las especies de rapaces nocturnas que hacen de este ortóptero el punto central de su dieta durante esta época. Además de la lechuza común (Tyto alba), destacan por su dieta entomófaga el mochuelo europeo (Athene noctua) y el autillo (Otus scops), especies todas estas fáciles de ver u oir en medios antropógenos como los pueblos y ciudades de Extremadura.
Mochuelo europeo (Athene noctua): en verano su dieta es marcadamente insectívora, especialmente centrada en grandes ortópteros. Otra rapaz muy abundante en la estepa.

Mochuelo europeo (Athene noctua)

5.-Concluyendo
De todo lo que hemos ido exponiendo podemos concluir que nos hallamos ante un recurso alimenticio de primer orden e importancia en la cadena trófica del área esteparia en Extremadura y otras zonas de la Península.
En efecto, Decticus albifrons, así como las langostas Dociostaurus maroccanus, Locusta migratoria, Anacridium aegyptium, etc, cumplen un papel fundamental en la alimentación de gran número de especies de aves, en un momento de su etapa reproductora especialmente sensible, por hallarse los jóvenes en período de crecimiento, aprendizaje y dispersión, siendo especialmente importante que una abundancia de alimento permita una elevada tasa de sobrevivencia juvenil.
De ahí su importancia en un ecosistema especialmente frágil si llegaran a aplicarse ciertas medidas agrícolas de cultivo extensivo que podrían dar al traste con su biodiversidad.
Cogujada común (Galerida cristata), tras capturar ortóptero.


Gorrión común (Passer domesticas) en esta imagen y en la anterior. En época de cría se vuelve insectívoro y no es raro que ataque a pequeños y hasta grandes ortópteros. Su abundancia en zonas urbanas, semiurbanas y rurales, así como en sus aledaños y cortijos lo convierte en un protagonista más de las escenas descritas.


En esta imagen y la anterior: gorrión moruno (Passer hispaniolensis), más campestre que el gorrión común pero muy abundante fuera de pueblos y ciudades.


Hasta esta ave tipicamente esteparia, de canto típico y característico, pese a su nombre,  preda sobre pequeños ortópteros en la época de cría: triguero (Miliaria calandria).

BIBLIOGRAFÍA

-LACASA, M., 2011. La colonia de cernícalos vulgares. En: LACASA (Editor). El libro de las rapaces: 290-293. Ed. Photodigiscoping. S.C.P. Barcelona.
-Michael Chinery, 1988. Guía de Campo de los Insectos de España y de Europa. Ediciones Omega. Barcelona.
-Patrice Leraut, 2007. Insectos de España y Europa. Lynx Edicions. Barcelona.

1 comentario:

  1. Un documento impresionante. Digno de una publicación a la altura de las más conocidas.
    Tal vez en el texto que hay sobre la fotografía de la cogujada común, querías poner agricultura intensiva, en luegar de extensiva. Como observación.
    Una vez más, para quitarse el sombrero.

    Un saludo.
    Alberto Villares

    ResponderEliminar